Siempre he dormido con ruido blanco. No por gusto, sino por necesidad. El silencio absoluto me pone nervioso. Demasiado espacio para pensar. Demasiado espacio para escuchar cosas que no deberían existir. Así que desde hace años dejo un altavoz encendido toda la noche: lluvia, estática, ventilador… cualquier sonido constante que llene el vacío. Nunca pasó nada. Hasta hace tres noches. Me desperté a las 4:12 de la madrugada. No fue un ruido lo que me despertó. Fue la ausencia de él. El altavoz estaba en silencio. Pensé que se había apagado o que se había ido la luz. Pero cuando abrí los ojos, vi la luz azul del dispositivo encendida. Funcionaba. Solo que no emitía sonido. Me incorporé en la cama para comprobarlo… y entonces volvió. Pero no era el mismo ruido. La estática sonaba… irregular. Como si alguien estuviera respirando dentro. Un patrón húmedo, orgánico, escondido bajo el siseo electrónico. Me quedé escuchando. Intentando convencerme de que era mi imaginación. Hasta que lo oí. Un ...
Me gusta jugar con fuego, con las letras y la ficción. Si te atreves... también contigo. ¿Te quedas un rato? Blog de terror Nuevas brasas: Todos los miércoles a las 23h.